Comunidad busca comunidad. Vuelve mecambio.net

REAS, la red de Economía Social y Solidaria, toma el relevo en la dinamización del portal MeCambio, la guía en internet de proveedores alternativos a las grandes multinacionales de la energía, banca o alimentación. El primer objetivo, hacer comunidad.

Lo alternativo, ecológico, sostenible, el consumo responsable y justo, lo solidario…. están de moda. Son conceptos que, con sus múltiples lecturas y contradicciones, cotizan al alza en los ‘mercados de valores’ de la conciencia colectiva. Podríamos entrar a matizar si son o no elementos de lujo para unas pocas personas, si es una moda pasajera o ha venido para quedarse, así como indagar sobre los elementos que lo hacen posible o que, por el contrario, son un freno para su escalabilidad. Mucho se ha escrito de esto y queda por escribir, no es el objeto del presente texto.

Lo que nos interesa, en donde queremos poner la lupa, es en el hecho mismo, sin más matices ni “peros”, así es y así nos gusta que sea. Porque aunque la dialéctica es una parte esencial del pensamiento crítico, esencial a su vez para cualquier proceso de transformación social, también es importante mirar atrás y respirar aliviada por el camino recorrido, imprescindible bocanada de aire para mirar hacia delante y seguir construyendo. Así que ahí nos detenemos y con esto nos quedamos: hay una comunidad demandante de cambio en materia de consumo. Así de tajantes cerramos estos posibles debates, así de esperanzadoras arrancamos…

Con este telón de fondo y bajo el objetivo de ser muchas más surge MeCambio, una guía de proveedores alternativos a las grandes multinacionales de la energía, banca o alimentación. Divididos bajo la categoría de cambio básico (para aquellos proveedores fijos…) y cambio integral (para proveedores de uso más puntual), esta web ofrece información clara y práctica para facilitar el cambio, sirviéndose para ello de un diseño atractivo y un lenguaje accesible y divulgativo. Ay, lo divulgativo…, esa difícil empresa de trascender las personas ya convencidas, de llegar a toda esa gente (que es mucha, que haberla, ayla) que es consciente de las perversiones del actual sistema, de los efectos que conllevan nuestros hábitos y consumos más diarios.

Desde esta conciencia de necesidad de cambio, de la importancia de visibilizar las múltiples alternativas ya existentes, un grupo de personas corrientes decide en 2012 hacer nacer este proyecto. Ahora, tras varios meses de contactos y trabajo, toma el relevo en su dinamización Reas, red estatal que lleva más de veinte años promoviendo la economía social y solidaria, modelo económico donde el consumo es un bastión estratégico de cambio hacia otro modelo de vida que, como dicen las feministas, merezca la pena (la alegría, que matizan algunas) ser vivida. Hablamos pues de un consumo responsable, donde la producción sea agroecológica, el comercio justo, las energías renovables, las finanzas éticas y la movilidad sostenible. Iniciativas muchas de ellas que están articuladas desde hace una década entorno al Mercado Social: red de producción, distribución y consumo con criterios éticos, democráticos, ecológicos y solidarios, que busca romper la atomización de la multitud de alternativas existentes y responder así, de manera conjunta y suficiente, a nuestras necesidades más cotidianas.

Pero nuevamente ponemos el acento y seleccionamos, que la imparcialidad es una falacia para que no tomemos partidos (para que otras personas lo hagan por nosotras), no nos interesa quien promueve sino la comunidad que la sustenta y da vida. Ahí nos centramos, con ésta nos quedamos. Esa comunidad que con sus sugerencias, preguntas y respuestas, compartires y “megustas” ha hecho que la página de 2016 sea mucho más rica y tenga mayor impacto que la que viera la luz en aquel 2014.

Y eso es lo que buscamos. Buscamos esa comunidad que haga que en 2017 haya más categorías, más información sobre proveedores, más gente difundiéndolas en redes sociales, hablando de éstas en la cola del mercado o en el corto trayecto del ascensor. Comunidad, comunidad y comunidad. Porque eso es lo que a diario construimos (o destruyen), porque es la única manera de introducir los cambios necesarios para acabar con las injusticias, abusos, el deterioro medioambiental que nos lleva al colapso, y esa larga lista de “daños colaterales” que cada día sufrimos, en muchos casos casi sin darnos cuenta.

Fuente: Diagonal.

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