Al menos 1.200 catalanes se autogestionan con moneda, educación y sanidad propia

La creación de un huerto urbano en la azotea del centro Aure Social congregó a decenas de socios de la Cooperativa Integral Catalana, que viven al margen del sistema y se autogestionan.

Según informa el periódico 20 minutos, en Cataluna al menos 1200 personas han optado por esta manera de vivir, una alternativa en crecimiento impulsada por la crisis y el movimiento del 15M. Organizadas en cooperativas de autogestión, con un pié al margen del sistema desde donde toman decisiones asambleariamente en base a la confianza. Tienen entre otras muchas cosas, una moneda propia, un sistema sanitario autogestionado, una red educativa y una oficina de vivienda.

En la calle Sardenya de Barcelona, cerca de la Sagrada Familia se encuentra el centro Aurea Social, donde desde hace tres años se ha establecido la Cooperativa Integral Catalana (CIC). En un edificio de tres plantas y una azotea con un huerto urbano recién estrenado, se coordina y se llevan a cabo tanto actividades de educación, de salud y de vivienda, como talleres y cursos para todas las edades.

Abre el primer Centro de Autogestión Primaria de Salud

Recientemente se acaba de abrir el primer CAPS, un Centro de Autogestión Primaria de Salud. Allí pueden encontrar «facilitadores de salud», personas que acompañan a los pacientes para buscar soluciones a los problemas médicos siguiendo la Holomedicina. No son personas tituladas y tampoco dan un diagnóstico. «Si nos rompemos una pierna iremos a urgencias», aclara Xavier Borràs, uno de los primeros socios de la Cooperativa.

En una de las espaciosas y modernas salas del edificio, se ubica una guardería para niños de entre cero y tres años. donde padres y madres del barrio se han organizado para cuidar y educar a sus criaturas. Además de los 30 euros que cuesta darse de alta de la Cooperativa (que devuelven si el socio lo deja), no tendrán que abonar más dinero. Pueden pagar con horas de trabajo o con ecos, su moneda propia.

El ECO

Se trata de una «moneda libre», que funciona prácticamente igual que nuestros Sajas, aunque en una comunidad muchísimo más grande. No se imprime de forma física y sirve para cualquier canje que se quiera hacer dentro de la red o incluso a terceros que les prestan servicios, como por ejemplo un oftalmólogo o productores agrícolas. La CIC usa el Community Exchange System (CES), un software en línea para gestionar la moneda.

El eco es la «moneda libre» que han adoptado las Cooperativas, Ecoxarxes, Núcleos de Autogestión Local y Proyectos Autónomos de Iniciativa Colectivizada. Les sirve para comprar productos 100% ecológicos, para pagar el dentista, parte del alquiler social o la guardería de los hijos. Cada eco equivale a un euro del mercado libre, aproximadamente. Según explicaron a 20 minutos, un socio activo de la Cooperativa puede vivir con unos 150 ecos-básicos al mes. El término «básicos» quiere decir que se tiene que intercambiar por productos durante aquel mes. Con esta aportación sufraga la comida y la contribución voluntaria al sistema de salud pública mancomunado.

Oficina de vivienda

Disponen también de una oficina de vivienda, donde se asesora a quienes corren el peligro de ser desahuciados. Se les informa de las brechas que existen en el sistema para que se puedan beneficiar de ello. Se está incentivando el alquiler social y la aparcería urbana, una fórmula que trata de recuperar la figura del aparcero, “masover” en cataluna, una persona o familia que reside y explota un “mas”, casa de campo propiedad de otro.

En positivo

«No se trata de ir contra el sistema, sino de salir del sistema», explica Borràs. Después de años de protesta, «ahora es el tiempo del sí», continúa aclarando este miembro histórico de la CIC, que nació con un centenar de socios y se ha multiplicado ya por 12. Expandiéndose el mismo sistema por todo el territorio catalán y peninsular e, incluso, en Italia y Francia donde se han interesado para hacer una réplica.

Noticia original de Núria Bonet.

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